En defensa de la amabilidad

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En defensa de la amabilidad

Curiosamente, nadie milita para defenderla, nadie se dedica a dar clases de eso y, peor aún, parece que a nadie le interese… Hablo de una cosa que podríamos desarrollar, que deberíamos perfeccionar y que tendríamos que tener en abundancia: hablo de la amabilidad, de la bondad o de la gentileza aunque esa palabra tenga algo de polvo… Es una lástima ver que esa característica está totalmente infra-valorada… Siempre damos importancia a la inteligencia y a los estudios y nos olvidamos de lo esencial: ser buena persona, amable y generoso… Nacimos con una cierta inteligencia y no se puede hacer mucho para subirse el QI, pero lo otro, el hecho de ser agradable para los demás, de ayudar, dar y dispensar simpatía, alegría y buen humor se puede conseguir a base de voluntad o sea, se decide…Algunos genes pueden venir de serie al nacer y permitir que sea más o menos fácil desarrollar esas aptitudes pero todos deberíamos exigirnos un esfuerzo continuo para mejorar ese aspecto de nuestra personalidad… Es más: se debería enseñar desde pequeños en clase y en casa, ¡Materia obligatoria!

Siempre hablamos de que queremos cambiar el Mundo y no nos damos cuenta de que con un poco de amabilidad, cambiamos el mundo, el nuestro, ese mundo cercano que tenemos que cuidar. Me molesta ver que el culto a la inteligencia y esas ansias de acumular conocimientos sin desarrollar aptitudes humanas eclipsa la necesidad y la importancia de simplemente ser buena persona. Incluso, parece que la sociedad asocie esa virtud a un síntoma de debilidad o que sea una característica de «looser»… ¡Pues no! ¡Al revés! Es un arma super poderosa en la vida en general, tanto a nivel personal como profesional. Justamente marca una diferencia abismal entre dos personas del mismo tipo… La que, además de inteligente, es amable, empática y altruista, tiene todo para triunfar en la vida. Se sentirá plena y feliz de ser así porque es algo que genera una forma de bienestar interior incomparable. Concretamente, no es nada complicado: sólo se trata de interactuar con cortesía, respeto, amabilidad y benevolencia: lo bueno es que también anima a los demás, a actuar de manera similar…

En estos tiempos raros en los que todos llevamos puesta una mascarilla que nos tapa la sonrisa, deberíamos hacer un pequeño esfuerzo extra, para que nuestra amabilidad se muestre al otro de diferente manera, con pequeños gestos y palabras que le hagan sentirse cómodo y le inciten a tratarnos de la misma forma.

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